Es tiempo de continuar…

Ya van casi dos años desde que comencé con “El Viaje Blog”. En este tiempo he vivido situaciones que jamás pensé sucederían. Fueron muchos los cambios, retos, decepciones y momentos de tomar decisiones importantes. Pero lo importante es que de cada una aprendí algo.

Recuerdo cuando comencé a escribir y a publicar en el blog, sentí que algo floreció en mi interior. Entre una cosa y otra; entre la vagancia (hablando claro) combinada con las excusas, eché a un lado eso que estaba creciendo en mí y casi… CASI se marchita. Ahora luego de un tiempo que no me sentaba a escribir decido retomarlo pero con mucho más para dar y expresar. 

Todo lo que viví lo tomo como aprendizaje y por ende, como ganancia. Opté por enfrentar los procesos rápido, aceptarlos y comenzar a caminar hacia el final de éstos sin perder mucho tiempo. Tuve algunas pausas y hasta dudas, pero en el fondo sabía que al final todo estaría bien. Ahora que estoy retomando la estabilidad en mi vida sé que aquello que casi se marchita en mí debe revivir, florecer y más aún, rendir frutos.

Por eso decidí crear este nuevo proyecto llamado “Endelea”. Endelea en la lengua suajili significa CONTINUAR. Todo lo que he ganado en este tiempo es porque decidí continuar… Decidí continuar apostando por mí y por una vida diferente; continuar por encima de las dudas, dificultades y temores. Sé que hay muchas personas pasando por situaciones en las que hay que tomar decisiones difíciles y los miedos las detienen. En este espacio de desahogo, les contaré lo que he vivido y como yo veo las cosas después de pasarlas. Quizás les ayude a repensar sus situaciones, se atrevan a salir de la zona de confort y decidan continuar un nuevo camino que les dirija a su felicidad plena. 

Ahora les digo…

Nadie dice que será fácil, pero valdrá la pena. Mientras tanto, continúa disfrutando el viaje!

Entre la religión y la política ✝️✅

Desde que tengo recuerdos en mi vida siempre han estado presentes dos asuntos importantes y ahora mismo, más controversiales que en otros tiempos. La religión cristiana por una parte, con gran significado y marcas (la mayoría positivas) en mi vida; y la política que se ha vivido en nuestra isla desde siempre, populares y penepes. De pequeña asistía a una Iglesia muy conservadora, luego como a mis 10 años nos cambiamos a otra en la cual crecí y desarrollé hasta que me mudé al área Metro. También recuerdo estar en el comité del PNP y en las caravanas de ambos partidos. Mis padres estuvieron siempre activos en la política, uno popular y la otra penepé. Así que yo, “solo iba a chillar gomas” en las caravanas y actividades de ambos partidos mientras no votaba.

En la adolescencia, comienzo a ver cómo se mezclan ambos temas, sin entender por qué. Aprendí la importancia de votar por personas “con nuestros mismos valores cristianos”. Sin embargo, notaba que la mayoría de esos candidatos y candidatas con “valores cristianos” eran de un partido en particular. Esto sucedía en un momento en el que estaba cegada y no pensaba mucho en cómo era la vida fuera de las 4 paredes del templo.

Ya de adulta, abrí los ojos. Me di cuenta que el ser cristiana es mucho más que ir a la Iglesia toda la semana; no hacer ciertas “cosas” porque “son malas” y mantenerme alejada “del mundo”. Tuve una experiencia en un viaje misionero y ahí todo cambió. Mientras más me expuse al mundo, menos ganas me quedaron de mantenerme encerrada, enajenada de la verdadera razón de servir a Jesús. Entonces algunos discursos que escuchaba, aceptaba y hasta repetía en el pasado, dejaron de ser relevantes y ciertos. Entre ellos el hecho de tener que votar por ciertos candidatos que “defendían la Iglesia”.

Siempre hemos sabido que el decir que se es cristiano o cristiana en nada nos asegura que lo sean de verdad. Muchos religiosos se hacen de la vista larga cuando se trata de apoyar a cierto partido. Parece que cada 4 años les importa más lo que representa la Pava o la Palma que el significado de la Cruz de Jesús. Los actos de corrupción, es decir, robar -pecar-, por parte de políticos identificados como “cristianos” son minimizados por un gran número de religiosos que con esa misma boca acusan y juzgan a otros por otras razones.

A solo 1 mes y pico de las elecciones y con tanto que ha pasado estos 4 años, parece nuestra historia puede cambiar y al fin podemos salir de la crisis en la que nos han metido esos partidos. Hay nuevas opciones y entre ellas excelentes candidatos y candidatas capacitadas, con amplia experiencia en administración y/o leyes que están dispuestas a dar lo mejor para que el país progrese. Pero los religiosos continúan con un discurso de miedo a sus feligreses. “Que si la atea”, “que no van a defender la iglesia”, “que seremos como Sodoma y Gomorra”, etc… Entonces creyentes cegados les creen sin ver que detrás de algunos de esos discurso se esconden las verdaderas intenciones de esa gente, que sigan ganando quienes ellos apoyan por su fanatismo personal. Duele ver que sigan utilizando el nombre del cristianismo para impulsar sus propias agendas; aunque se que siempre ha sido así, no hay porque seguir aguantando y callando, “para que no se ofendan”.

Basta de querer ser intocables y basta de manipular a la gente con la excusa del cristianismo y la Iglesia. Si quieren ser como Jesús, a Él le gustaría ver más discípulos y misioneros en el mundo (como lo dice la Biblia) que politiqueros religiosos cómodos en las 4 paredes de los templos.

En La Soledad

Llevaba un buen tiempo sin sentarme a escribir, que es mi manera de desahogarme
(como la de muchas personas), pero tengo la mente muy cargada así que
ya me toca. Desde que me mudé para el área metro mi vida ha dado mil
giros, parece más una montaña rusa. Muchos de los pensamientos,
incluso ideales que tenía, quedaron atrás. A “son de cantazos” he
aprendido, crecido y cambiado en varias facetas en mi vida. El
fanatismo que viví y prediqué en ciertos aspectos, ya no existe. Más
bien he podido explorar, vivir, analizar y meditar en temas que nunca
lo hubiera hecho de no haberme mudado.

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Influencer, ¿qué es eso?

Llevo dias combatiendo con la musa, bueno, ni escribí la semana pasada. Entre estrés en el empleo, desespero por hacer más por el país, anhelo por cumplir metas y sueños, me vinieron varios temas a la mente pero no fluía. Hasta que ayer navegando en Twitter me tropiezo con un videíto que me dejó un malestar brutal (peor que la acidez luego de comer una combinación china a las 2am). El video es de estas dos chicas hablando mier… digo, sobre su alegado estrés y las preocupaciones en su vida como “influencers”. La lluvia de críticas no se hizo esperar y entre tantos tweets me topo con este (ver foto abajo) que explotó el globo de mi paciencia.

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Ser mujer

Ser mujer en cualquier momento de la historia ha sido un reto. Hemos sido el blanco del menosprecio y la humillación de una sociedad donde la mayoría del poder, de los derechos y de los privilegios, son para los hombres. Por cientos de años hemos vivido a la sombra de los hombres. Nos han tratado como objetos cuyo valor depende de lo que un hombre diga de ti. Hemos cargado con toda esto, muchas veces solas, por temor a represalías o al que dirán. Pero gracias a mujeres valientes y que han logrado sanar su identidad de mujer, hoy podemos encontrar apoyo, comprensión y amor en otras mujeres, que han pasado y/o están pasando por lo mismo. (más…)

La verdad

Hay verdades que no nos agradan pero no por eso dejan de ser verdades. No hablo de lo que Wilniady diga o deje de decir, no hablo de opiniones personales, hablo de realidades y verdades probadas. Hace dos semanas les escribí sobre la zona de confort pero me enfoqué en el ámbito, digámosle, del emprendimiento. Hoy quiero hablarles de cómo tendemos a entrar en zonas de confort aún reconociendo que hay algo mal y que debe haber un cambio.

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Empieza por estos 3!

En el blog anterior les hablé un poco de la zona de confort, donde estamos la mayoría de los jóvenes adultos. Cuando converso con amistades sobre esto de blogs, negocios, podcasts, etc., me expresan su inconformidad con su situación actual pero también me cuentan sobre sus sueños y ganas de hacer algo para ellos mismos. Muchos queremos ser “emprendedores”. Es decir, queremos tener nuestro negocio (ser nuestro propio jefe) a la misma vez que aportamos de forma positiva a la sociedad de una forma creativa y diferente. (más…)

Inconforme

No recuerdo cuándo fue la primera vez que escuche o leí sobre la “zona de confort”. Pero desde que entró en mi mente no he podido picharle. Si vamos a la definición de la frase, zona de confort es un estado mental en el que una persona se mantiene para evitar asumir riesgos fuera de su vida diaria por el miedo y la ansiedad que estos le pueden causar; se mantiene en una rutina constante. Salir de la zona de confort puede ser todo un reto para muchas personas, empezando por mí. En este caso les hablaré de un tipo de zona de confort con el que estoy trabajando, aunque éste afecta nuestra vida por completo. (más…)

Perdónenme, pelús y pelúas

Recuerdo que para el 2010 fue cuando comencé a escuchar sobre “los pelús, revoltosos de siempre, que protestan por todo”. Era estudiante de nuevo ingreso en el Colegio de Mayagüez y nunca olvidaré que comenzamos en septiembre. Luchaban en contra de la famosa cuota de $800 que nos iban a imponer a los estudiantes de la UPR (entre otros temas). Aunque los apoyaba y votaba a favor de la huelga, nunca fui partícipe de la misma, era parte del montón que “entendía” que tenían razón pero, equivocadamente, no salía de mi zona de comodidad, por miedo a lo que dijeran. Sus protestas han continuado durante estos años; en defensa de la UPR, el Paro del 1ero de mayo (por los derechos de los trabajadores), por la violencia contra la mujer, en contra de la Junta de Control Fiscal, para que se audite la deuda, entre otras que aunque no me acuerde, hoy sé que son importantes. (más…)